Historia
Época Prehispánica
Mientras en el desierto del norte los grupos aridoamericanos
continuaron subsistiendo gracias a la recolección
y la cacería, en la parte meridional de México
la agricultura permitío la transición
de las sociedades igualitarias del período
Preclásico temprano, (entre los años
2500 y 1500 adC) -basadas en las diferencias de género,
edad y grupos de parentesco- a las más complejas
del Preclásico medio, entre las que destaca
la cultura olmeca.
Durante el Preclásico Medio se desarrollaron
los sistemas de irrigación que permitieron
la estratificación de la sociedad. Hacia el
año 100 dC, la ciudad de Teotihuacan ocupó
el lugar principal en Mesoamérica, y difundió
su influencia hasta lugares tan lejanos como Costa
Rica o Nuevo México.
En el siglo VIII comenzó la decadencia de Teotihuacan,
que cedió su lugar a numerosos Estados hostiles
entre sí que dominaron cada uno regiones clave
para la economía mesoamericana. Por el siglo
X dC, estos Estados habían perdido su fuerza,
al mismo tiempo en que llegaron del desierto las primeras
tribus chichimecas. En el noroeste, los pueblos oasisamericanos
se diferenciaron definitivamente del conjunto de Aridoamérica,
y crearon una civilización propia cuyos vestigios
más importantes en territorio mexicano se localizan
en Paquimé.
Durante los siglos X al XII, el centro de México
fue dominado por Tula, la capital de los toltecas.
Esta ciudad estableció vínculos muy
fuertes con varias regiones de Mesoamérica,
pero particularmente con la península de Yucatán,
donde se ubica la ciudad maya de Chichén Itzá.
En Oaxaca, mientras tanto, los mixtecos iniciaron
un proceso expansionista que los llevó a ocupar
los Valles Centrales donde habitaban los zapotecos.
En 1325 los mexicas fundaron Tenochtitlan, la capital
del Estado más extenso que conoció la
Mesoamérica prehispánica, que sólo
rivalizó con los purépechas de Tzintzuntzan.
Conquista
En 1519, Hernán Cortés natural de Medellín
(Badajoz), España, llegó a la isla de
Cozumel y desde allí dio inicio a su incursión
en el actual territorio de México . El resultado
de la expedición fue la derrota del estado
mexica a manos de los españoles y sus aliados
en 1521. Ésto fue posible porque los pueblos
sometidos por los mexicas, en especial los zempoaltecas
y los tlaxcaltecas vieron en los europeos una oportunidad
para liberarse del dominio tenochca.
Fueron por lo menos dos los hechos que desencadenaron
las hostilidades entre españoles y mexicas.
La primera, la matanza de Tóxcatl, encabezada
por Pedro de Alvarado -Cortés no estaba en
Tenochtitlan porque había salido a combatir
a Pánfilo de Narváez a Zempoala- en
plena celebración al dios Tezcatlipoca. El
segundo fue la muerte de Moctezuma II, que según
dice Bernal Díaz del Castillo fue muerto de
una pedrada por el pueblo tenochca, aunque los informantes
de Sahagún apuntan que fue muerto por los españoles
que lo tenían cautivo.
Cuitláhuac y Cuauhtémoc fueron los últimos
emperadores mexicas. El primero derrotó a los
invasores el 30 de junio de 1520, y murió poco
después en el huey cocoliztli (gran epidemia
de viruela). Cuauhtémoc fue elegido tlahtoani,
pero fue abandonado por la mayor parte de sus aliados.
Finalmente se entregó y fue muerto por los
españoles en 1521. Capturada Tenochtitlan,
los españoles procedieron al sometimiento de
los reinos independientes. Los pueblos mesoamericanos
fueron sometidos casi todos en los siguientes cinco
años a la caída de Tenochtitlan. Sin
embargo, los grupos nómadas y seminómadas
del norte siguieron en resistencia hasta el siglo
XX, cuando los yaquis negociaron el armisticio con
el ejército mexicano.
Con los militares españoles llegaron también
misioneros que se dedicaron a convertir a los indígenas
a la fe católica. De los religiosos que llegaron
al país se destacaron Motolinía, Juan
de Valencia, Bernardino de Sahagún, Diego de
Landa , Junípero Serra , Juan de Aparicio y
el muy controversial Bartolomé de las Casas.
Período colonial
Entre la caída de Tenochtitlan y el establecimiento
del virreinato de Nueva España transcurrieron
catorce años. En ese tiempo, el gobierno quedó
primero a cargo de Hernán Cortés, que
se autoproclamó Capitán General de Nueva
España. Luego fueron nombradas las Reales Audiencias
de México, dependientes de la Corona de España,
con el propósito de realizar una mejor administración
de la colonia.
El virreinato fue establecido en 1535, y su primer
virrey fue Antonio de Mendoza. En su historia, la
Nueva España fue regida por 62 virreyes de
diferente importancia histórica, entre los
que destacan Antonio María de Bucareli (1771-1779)
y Fray Payo Enríquez de Rivera (1672-1680).
La base de la economía novohispana era la minera.
Sin duda, el virreinato del Perú fue muy superior
en la producción de metales preciosos (oro
y plata) en los primeros años del colonialismo
español en América. Sin embargo, el
descubrimiento de nuevos yacimientos en el centro
y norte del territorio (desde Sonora hasta el sur
de la provincia de México) permitió
que gradualmente la Nueva España ocupara el
lugar de privilegio, especialmente en la extracción
de plata. La minería permitió el desarrollo
de otras actividades asociadas, especialmente los
obrajes y la agricultura, que convirtieron a las regiones
del Bajío o los valles de México y Puebla
en prósperas regiones agrícolas y de
actividad industrial incipiente.
El comercio de la colonia era realizado a través
de dos puertos. Éstos fueron Veracruz, en el
golfo, y Acapulco, en el Pacífico. A éste
llegaba la Nao de China, una nave que transportaba
productos de las islas Filipinas a Nueva España
y de ahí a la metrópoli. El comercio
coadyuvó al florecimiento de estos puertos,
de la Ciudad de México y de las regiones intermedias
entre ambos. Hay que señalar que hasta finales
del siglo XVIII, con la introducción de las
reformas borbónicas, el comercio entre las
colonias españolas no estaba permitido.
La sociedad novohispana estaba fuertemente segmentada.
Por un lado, existía toda una codificación
acerca de las relaciones entre los grupos étnicos.
Aunque nunca fue tan severa que no permitiera el intercambio
cultural o el mestizaje biológico, sí
había una definición de la posición
que una persona ocupaba en la escala social de acuerdo
con una supuesta mezcla de sangres. Mientras más
sangre española, mejor posición, por
ello los españoles penínsulares (o gachupines)
ocupaban las posiciones de privilegio.
Durante el período colonial se gestaron muchas
de las tradiciones populares e instituciones tradicionales
que dan carácter al pueblo mexicano de la actualidad.
Emancipación
Uno de los pretextos tomados por los criollos para
reclamar la independencia de las colonias españolas
fue la ocupación francesa de España,
a principios del siglo XIX. En varias partes de América
Latina tuvieron lugar algunas rebeliones independentistas,
algunas más exitosas que otras. México
no fue la excepción. Los primeros intentos
separatistas de Nueva España corresponden a
la conspiración de La Profesa (nombrada así
por el templo en el que se reunían los conspiradores
a tomar chocolate y simular tertulias literarias,
para ocultar sus intenciones reales), en la Ciudad
de México. Este grupo contaba con cierta simpatía
del virrey Iturrigaray, pero fue descubierta y aplastada.
Sin embargo, en otras regiones del país había
núcleos de rebelión, debido a la inconformidad
de los criollos con su situación secundaria
en la sociedad novohispana y la ocupación francesa
de la metrópoli.
La conspiración de Querétaro sería
finalmente la que desataría la revolución
de Independencia de México. En la conspiración
participaban, entre otros, los corregidores de la
ciudad de Querétaro, Josefa Ortiz de Domínguez
y Miguel Domínguez; Ignacio Allende e Ignacio
Aldama, y el cura Miguel Hidalgo. Sería este
último quien daría el llamado a la insurrección
en el pueblo de Dolores, Guanajuato, el 16 de septiembre
de 1810.
Tras varias victorias, entre las que destacan la toma
de Guanajuato, Valladolid, y la derrota que propinaron
a las tropas realistas en Cerro de las Cruces (a un
tiro de piedra de la Ciudad de México), el
ejército insurgente se retiró hacia
occidente. Fueron derrotados en la Batalla del Puente
de Calderón por Félix María Calleja,
a la postre, virrey novohispano. Las tropas realistas
persiguieron a la insurgencia hasta apresarlos en
Acatita de Baján, Coahuila. Los líderes
fueron fusilados y sus cabezas exhibidas en las cuatro
esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, en
Guanajuato. Esto fue en el año de 1811.
Para este tiempo, la insurgencia se había hecho
fuerte en el sur de la intendencia de México.
Al frente de la tropa se hallaba el cura y Generalísimo
José María Morelos y Pavón, quien
había recibido la orden directa de Hidalgo
de encabezar la revolución en la Sierra Madre
del Sur. Entre los triunfos más sonados de
Morelos y su ejército (del que formaban parte,
entre otros, Mariano Matamoros, los hermanos Galeana
y los hermanos Bravo), se encuentra el sitio de Cuautla,
que fue roto tras casi un año de asedio realista.
Morelos convocó al primer congreso americano
en 1813, en Chilpancingo, al que acudieron diputados
de las provincias del naciente país, y promulgaron
la Constitución de Apatzingán un año
más tarde, sobre la base del documento escrito
por Morelos, intitulado Sentimientos de la Nación.
Sin embargo, la necesidad de proteger al Congreso,
y las contradicciones entre éste y el Generalísimo
(que había rechazado el título y se
hizo llamar Siervo de la Nación), terminaron
por minar la capacidad bélica del ejército
insurgente. Finalmente, fueron derrotados en Cuautla.
Morelos fue conducido a la ciudad de México,
donde fue enjuiciado, degradado, excomulgado y preso.
Fue finalmente fusilado en San Cristóbal Ecatepec
(que hoy se llama Ecatepec de Morelos en recuerdo
del cura), en el año de 1815.
A esas alturas, el ejército insurgente había
entrado en una fase francamente defensiva. Habían
sido fusilados Matamoros y Morelos, muertos en combate
fueron algunos de los Galeana (no todos: Pablo siguió
combatiendo a los realistas en Zacatula, hasta 1822,
cuando Vicente Guerrero le mandó a avisar que
la guerra había terminado un año antes).
Los únicos frentes fuertes eran el veracruzano,
al mando de Guadalupe Victoria, y el de Vicente Guerrero,
en el sur de México. En el norte, la campaña
relámpago de Pedro Moreno y Francisco Javier
Mina (un joven español de ideas liberales,
recién desembarcado de España), había
concluido desastrosamente, a pesar de sus triunfos
iniciales.
De esta manera, la revolución popular de independencia
mexicana se hallaba muy lejos del triunfo. El virrey
Apodaca había ofrecido indulto a los insurgentes,
lo que minó el ejército en resistencia.
La oferta llegó a Guerrero por conducto de
su padre, y la rechazó con la famosa frase
la Patria es primero, que hoy está escrita
con letras de oro en el Palacio Legislativo de San
Lázaro. Aprovechando la situación, algunos
militares criollos -que habían combatido a
los insurgentes durante los años anteriores-
tomaron la dirección del movimiento. Agustín
de Iturbide selló un pacto con Guerrero, jefe
de los insurgentes surianos, en compañía
de quien promulgó el Plan de Iguala en 1821.
Poco tiempo después, llegó el nuevo
virrey de Nueva España, Juan O'Donojú,
que también sería el último,
y que aceptó firmar el acta de independencia
de México el 27 de septiembre de 1821.
Los primeros reconocimientos a la nación independiente
provinieron de Chile, Gran Colombia y Perú.
En 1825, los Estados Unidos reconocieron a la nueva
nación hispana con los límites de 1820
establecidos por el gobierno estadounidense y la Corona
de España, por el Tratado de Adams-Onís.
Los límites estaban fijados por el paralelo
42ºN, las Rocallosas, el río Nexpentle,
el río Rojo y el río Sabina hasta desembocar
en el Golfo de México.
Siglo XIX
Durante casi todo el siglo XIX el joven país
afrontó guerras intestinas por el poder. Tras
la consumación de la independencia nacional,
se discutía la forma de gobierno de la nueva
nación. El Plan de Iguala señalaba que
a su independencia, México debía convertirse
en una monarquía encabezada por un miembro
del linaje de Fernando VII. Mientras se encontraba
un candidato a la corona de México, se había
instalado una Junta de Gobierno Provisional, ocupada
por tres personas. Meses más adelante, en 1822,
Agustín de Iturbide fue proclamado Emperador
de México. En aquel tiempo, formaban parte
del territorio mexicano el antiguo virreinato de Nueva
España y el de la Capitanía General
de Guatemala.
El Primer Imperio Mexicano duró apenas unos
cuantos meses. Rápidamente se vio envuelto
en una crisis financiera derivada de la necesidad
de pagar los daños provocados por los once
años de revolución independentista.
Además, los grupos republicanos cobraban cada
vez más fuerza. En el año de 1823, Antonio
López de Santa Anna y Vicente Guerrero proclamaron
el Plan de Casamata, por el que desconocieron el gobierno
de Iturbide y anunciaban la instauración de
una república. El emperador intentó
defenderse por medio de las armas, pero su ejército
fue derrotado y él exiliado en ese mismo año.
Con la derrota del Imperio, las provincias centroamericanas
se separaron de México, lo cual hicieron todas,
salvo Chiapas, para formar las Provincias Unidas de
Centroamérica.
Tras un breve interludio, presidido por una Junta
Provisional, encabezada por Pedro Celestino Negrete,
en 1824 el Congreso Constituyente promulgó
la Constitución Mexicana que habría
de regir a la República. Este documento asentaba
que la nación adoptaba como forma de gobierno
la república federal, con división de
poderes. Éstos residirían en la Ciudad
de México, y estaría integrada por estados
federados y territorios federales. El Congreso convocó
a elecciones en las que salió electo Guadalupe
Victoria para el período de 1824-1828.
A partir de la conclusión del período
de Victoria, la vida política mexicana se tornó
inestable, debido a las pugnas entre la antigua aristocracia
y el pequeño grupo de burgueses liberales del
país. El personaje central a lo largo de la
primera mitad del siglo XIX fue Antonio López
de Santa Anna, quien repelió la intentona hispana
por reconquistar México y ascendió al
poder once veces: cinco de ellas como abanderado de
los liberales y las otras seis como conservador.
En 1833 tuvo lugar el primer intento de reforma liberal
profunda del Estado, encabezada por Valentín
Gómez Farías (a la sazón presidente
interino, pues Santa Anna se había retirado
a descansar a su hacienda) y José María
Luis Mora. La reforma fracasó por el regreso
de Santa Anna a la presidencia, con el apoyo de los
conservadores. En 1835 fueron promulgadas las Siete
Leyes, una constitución de corte centralista,
que ocasionó la declaratoria de independencia
de Zacatecas (rebelión reprimida brutalmente
por el general Cos) y Texas. Este último territorio,
perteneciente al estado de Coahuila y Texas, se separó
de México en 1836. Cinco años más
tarde la República de Yucatán declaró
su independencia, y no se reincorporaría a
México hasta 1848.
El 6 de enero de 1843, fue proclamada la segunda república
centralista de México, encabezada por Santa
Anna. La vida de la república sería
muy corta, pues tres años más tarde
fue incapaz de enfrentar la invasión estadounidense,
hecho que los liberales aprovecharon y terminaron
por rehabilitar la constitución de 1824 el
22 de agosto de 1846.
Por esa época, México enfrentaba una
guerra con Estados Unidos. Este país había
anexado el Territorio de Texas en 1841, y en 1846
reclamó a México la posesión
de la franja de tierra comprendida entre los ríos
Bravo y Nueces. El límite de la provincia texana
históricamente había sido el río
Nueces, unos 300 km más al norte del Bravo,
por lo que las reclamaciones eran infundadas. El gobierno
estadounidense acometió contra México,
y ocupó el país desde 1846 hasta 1848.
Durante la invasión a la Ciudad de México
los ejércitos de Estados Unidos al mando de
Winfield Scott torturaron y mataron a muchos soldados
del Batallón de San Patricio, que colaboraron
con la resistencia mexicana. Finalmente, el 14 de
septiembre de 1847, los estadounidenses izaron su
bandera en el Palacio Nacional. La guerra concluyó
con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo, en
el que México reconocía la frontera
texana en el río Bravo y "cedía"
los territorios de California y Nuevo México
(cerca de 2.000.000 de km² que hoy conforman
los territorios de California, Nuevo México,
Arizona, Nevada, Utah, la mayor parte de Colorado
y la región suroeste del Wyoming y Kansas,
y el oeste de Oklahoma).
Tras la guerra con Estados Unidos, fue electo para
la presidencia José Joaquín de Herrera.
El gobierno de Herrera fue más o menos tranquilo,
aunque las elecciones para relevarlo fueron presa
de la división entre liberales y conservadores.
Este nuevo conflicto se resolvió con la llegada
de Santa Anna al poder, que gobernó por última
ocasión la república entre 1853 y 1855.
Santa Anna se autonombró dictador de México
y gobernó con el título de Su Alteza
Serenísima (el tratamiento fue elevado al rango
de ley constitucional). Mientras tanto, la mayor parte
del país seguía en la miseria. El colmo
fue el aumento en el monto de los impuestos y la creciente
corrupción del gobierno santaannista.
Por ello, en 1854 los liberales se fueron a la guerra,
amparados en el Plan de Ayutla y encabezados por Juan
Álvarez e Ignacio Comonfort. El movimiento,
conocido como Revolución de Ayutla, concluyó
con la renuncia y destierro de Santa Anna y la instalación
de Álvarez como interino. Durante las presidencias
de Álvarez y Comonfort, fueron promulgadas
varias leyes de corte liberal, conocidas como Leyes
de Reforma, que, entre otras cosas, establecieron
la separación entre el Estado mexicano y la
Iglesia Católica y anularon los privilegios
de las corporaciones (incluidas las comunidades indígenas).
La puesta en marcha de estas leyes dio lugar a un
nuevo conflicto entre liberales y conservadores, conocido
como Guerra de los Tres Años o Reforma.
Benito Juárez ocupó la presidencia interina
de la república tras la renuncia de Comonfort,
y fue convocado un nuevo congreso constituyente que
promulgó el 5 de febrero de 1857 la nueva constitución
mexicana, de orientación liberal moderada.
Sin embargo, las reformas contempladas por la nueva
constitución fueron motivo de una nueva rebelión
conservadora en Tacubaya y, desconociendo el gobierno
de Juárez, nombraron un presidente provisional.
Las huestes de ambos bandos se enfrascaron en una
guerra que concluyó con la victoria de los
liberales en enero de 1861.
En ese mismo año, el gobierno de la república
decretó la suspensión de pagos de la
deuda externa, pues carecía de medios para
pagarla. Francia, uno de los principales acreedores,
instó a España e Inglaterra a presionar
por la vía militar al gobierno mexicano. La
marina de los aliados llegó a Veracruz en febrero
de 1862. El gobierno mexicano se aprestó a
negociar por la vía diplomática, y logró
el retiro de los ingleses y españoles.
Los franceses bajo el mando de Napoleón III,
por su parte, dieron comienzo a las hostilidades militares.
Salvo la batalla de Puebla, ganada por el ejército
de Ignacio Zaragoza y las milicias populares del estado,
el resto de la campaña fueron victorias para
los franceses, que tomaron la capital en junio de
1863. El gobierno republicano, con Juárez a
la cabeza, se había trasladado a San Luis Potosí
el 31 de mayo. Fue perseguido por los franceses, y
finalmente se estableció en Paso del Norte.
Mientras tanto, en la capital, el 10 de julio la Asamblea
de Notables había nombrado como emperador de
México a Maximiliano de Habsburgo. El Segundo
Imperio Mexicano duraría hasta 1867, con la
rendición de los conservadores y el fusilamiento
del emperador en Santiago de Querétaro.
Juárez siguió en el poder hasta su muerte
el 18 de julio de 1872. Los últimos años
de su gobierno fueron duramente criticados por las
diversas facciones en que se habían dividido
los liberales. Para las elecciones de 1871, se presentaron
como candidatos Sebastián Lerdo de Tejada,
Porfirio Díaz y el mismo Juárez, quien
ganó. A su muerte ocupó la presidencia
Lerdo de Tejada, que elevó a rango de ley constitucional
las leyes radicales de reforma promulgadas durante
el periodo de 1855-1856. Cuando Lerdo intentó
reelegirse, los porfiristas se levantaron en armas
y lo derrocaron. Aunque por ley la presidencia debía
ser ocupada por José María Iglesias,
los porfiristas desconocieron su gobierno y finalmente
Díaz ocupó la presidencia en 1876. Así
comenzó el período que en la historia
de México es conocido como Porfiriato.
La dictadura de Díaz sólo fue interrumpida
por los cuatro años de gobierno de Manuel González,
compadre del dictador, y evidentemente sometido a
su poder. En este período las Leyes de Reforma
(en especial la Ley Lerdo) sirvieron de marco para
favorecer la concentración de tierras en manos
de unos pocos terratenientes. Los campesinos eran
enganchados para trabajar en las haciendas, y algunos
grupos indígenas que se mostraban particularmente
rebeldes, como los yaquis y los mayas fueron desterrados
de sus lugares origen y obligados a trabajar hasta
la muerte en lugares como Valle Nacional, el valle
del río Yaqui o Yucatán.
El gobierno de Díaz favoreció la inversión
extranjera. La cabeza de este plan de desarrollo económico
fue José Yves Limantour, de ascendencia francesa
y miembro del grupo de los Científicos. La
mayor parte del capital invertido en México
era francés, y en importancia seguían
las inversiones inglesas, estadounidenses, alemanas
y españolas. Minas, petróleo, ferrocarril,
textiles, plantaciones de azúcar: todo ello
estaba en manos de extranjeros. Aparentemente el país
prosperaba, pero esto sólo ocurría a
costa de la miseria de la mayor parte de la población.
Por ello, cuando en la famosa entrevista Díaz-Creelman,
el dictador señaló que México
estaba listo para la democracia, algunos personajes
le tomaron la palabra y se presentaron a las elecciones
de 1910, que ganó Francisco I. Madero. Díaz
desconoció el resultado de los comicios y así
inició la Revolución Mexicana.
Siglos XX y XXI
Es un tópico apuntar que el siglo XX mexicano
comienza con la Revolución. Como se menciona,
Díaz había convocado a elecciones para
elegir a su sucesor, de las que salió victoriosa
la fórmula compuesta por Madero y José
María Pino Suárez, del Partido Antirreeleccionista.
Sin embargo, Díaz desconoció el resultado
de las votaciones. Como reacción, Madero llamó
al levantamiento armado por medio del Plan de San
Luis. Al llamado se levantaron numerosos grupos de
las más diversas clases sociales y enarbolando
las más variadas banderas sociales: en el noroeste,
Álvaro Obregón encabezó la revuelta
de los pequeña clase media campesina, en Chihuahua
Francisco Villa encabezaba un regimiento formado por
ganaderos; en Coahuila, Venustiano Carranza representaba
a los hacendados; y en el estado de Morelos, Emiliano
Zapata y sus tropas de indígenas reclamaban
el reparto agrario. Díaz finalmente dimitió
el 24 de mayo de 1911. Salió exiliado del país
siete días más tarde, a bordo del vapor
Ypiranga, con rumbo a Francia, donde murió
y fue sepultado.
Mientras tanto, el Congreso nombró como interino
al señor Francisco León de la Barra
(porfirista), que entregó la presidencia a
Madero en noviembre de 1911. En febrero de 1913, Victoriano
Huerta dio un golpe de Estado contra Madero, a quien
mandó asesinar junto con Pino Suárez
en la "Decena Trágica", y gobernó
como dictador hasta 1914. En el bando revolucionario
también había disputas: por ejemplo,
Zapata había desconocido a Madero porque sintió
que lo había traicionado al no haber iniciado
el reparto agrario. A la muerte de Madero, las facciones
revolucionarias se levantaron en armas contra el usurpador,
y lo derrocaron, quedando como presidente Venustiano
Carranza.
A éste correspondió promulgar la Constitución
que rige actualmente en México, y que incorporó
varias de las demandas sociales reivindicadas por
los movimientos revolucionarios y sus antecesores
(jornada de ocho horas, libertad de culto, salario
mínimo, reparto agrario, nacionalización
de los recursos naturales...). Mientras tanto, el
ejército revolucionario se dividió en
dos facciones: una, encabezada por Carranza y Obregón,
moderada y vinculada con los intereses de la burguesía
norteña; y la otra, con Zapata y Villa, más
radicales y vinculados con los intereses de los campesinos.
Los vencedores fueron los primeros, Zapata fue asesinado
en Chinameca en 1919, y cuatro años más
tarde la misma suerte tuvo Villa.
Con la llegada de Obregón al poder en 1920,
varios de los artículos constitucionales fueron
puestos en vigor. Entre las consecuencias de ello
está la Guerra Cristera, que enfrentó
a tropas campesinas alentadas por la jerarquía
católica contra el ejército federal.
Obregón fue sucedido en el cargo por Plutarco
Elías Calles, quien opinaba que la Revolución
había de perpetuarse en instituciones y formó
en marzo de 1929, el Partido Nacional Revolucionario,
primer antecedente del Partido Revolucionario Institucional
(PRI) (que dominaría la escena política
hasta el 2000). Calles fundó el Banco de México
y puso fin a la Cristiada, llegando a un acuerdo con
el clero. Al final de su período, Obregón
se reeligió, pero fue asesinado en San Ángel
antes de tomar posesión. Siguieron tres presidentes
que gobernaron dos años cada uno y que fueron
títeres de Calles, a quien se acusa de haber
planeado el asesinato de Obregón. Durante este
período, conocido como Maximato, México
enfrentó la resaca de la crisis de 1929 y perdió
la soberanía sobre un territorio lejano y casi
desconocido: la Isla de la Pasión, que pasó
a manos francesas.
Lázaro Cárdenas, el presidente electo
para el primer período sexenal de la historia
de México (1934-1940), desterró a Calles,
apoyado en su amplia popularidad entre la población
más pobre y mayoritaria. Dio gran impulso a
la educación ("socialista") y al
reparto de tierras. Es recordado por la expropiación
petrolera, acontecida el 18 de marzo de 1938, y por
la nacionalización de los ferrocarriles. No
obstante que inició con un impulso radical,
el gobierno de Cárdenas al final debió
moderarse por el contexto de crisis económica
derivado de los pagos de las nacionalizaciones. Su
sucesor, Manuel Ávila Camacho, frenó
el reparto agrario, concilió con la naciente
clase burguesa industrial y enfrentó el inicio
de la Segunda Guerra Mundial.
Durante los siguientes añós de gobierno
del PRI hubo numerosas protestas y peticiones de ampliaciones
de libertad y derechos civiles en democracia y esto
originó cierta represión como la matanza
a los manifestantes de Tlatelolco en 1968. Por otro
lado se reabrió el debate sobre la economía
mexicana y se produjo una abertura y privatización.
También se produjo un surgimiento de guerrillas
como el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional en 1994 para utilizar armas y diálogo
para desarrollar a los olvidados y pobres pueblos
indígenas, habituales blancos de violaciones,
torturas, asesinatos por parte de paramilitares.
En el año 2000 México vivió por
primera vez, tras 71 años, la alternancia política
cuando una alianza de los partidos Acción Nacional
y Verde Ecologista de México derrotó
al PRI en las elecciones presidenciales. Vicente Fox
fue elegido presidente de la nación con tendencia
derechista y en mitad de un movimiento de inmigracción
muy grande hacia Estados Unidos.
En 2006 tras las elecciones generales del 2 de julio
la capital del país, Ciudad de México,
se vio paralizada por una manifestación contínua
del líder del PRD Andrés Manuel López
Obrador, perdedor por poco más de 250.000 votos
en las elecciones frente a Felipe Calderón,
"derechista" del PAN. Andrés Manuel
López Obrador y los suyos acusaron al gobierno
de manipulación electoral, bajo el argumento
de que los votos apuntados en las urnas no coincidían
con los datos repartidos por el gobierno, como finales.
Lo cierto es que aunque se habló de varias
irregularidades en algunas urnas, la petición
de un reconteo de votos quedó fuera de marco
de las leyes directas. Finalmente la diferencia fue
mínima entre ambos partidos. El Tribunal Federal
Electoral declaró la victoria de Felipe Calderón,
tras un reconteo parcial; mientras Andrés Manuel
López Obrador se negaba a aceptar su derrota.
La Ciudad de México se vió cortada al
tráfico en su núcleo urbano y se plagaba
de tiendas de campaña, carteles "izquierdistas",
y el eslogan: voto por voto, casilla por casilla,
como cántico.
El 20 de noviembre en la Plaza del Zócalo ante
varias decenas de miles personas Andrés Manuel
López Obrador se proclamó "presidente
legítimo", con un gabinete y objetivos
de gobierno "propios". El 1 de diciembre
Felipe Calderón sería investido presidente
de México, cumpliendo así con la constitución.
Mientras se producían peleas entre diputados
de PRD y PAN que culminaron con la investidura de
Felipe Calderón como Presidente en medio de
una silbatina y las curules bloqueando accesos al
recinto parlamentario. Por otro lado en Oaxaca continuaba
el movimiento de maestros y llamados grupos de "izquierda"
autoinvolucrados, cuya petición esencial era
la destitución del titular del ejectuvio del
gobierno del estado. El conflicto desembocó
en la intervención de la policía federal
en Oaxaca, así como la detención de
varios de sus líderes y encarcelamiento en
varios penales del país, para la final y relativa
recuperación del centro histórico del
estado.
En los primeros días de su gobierno Felipe
Calderón, inició una serie de acciones
en contra del llamado crimen organizado y el narcotráfico,
en la que se movilizó a un número considerable
de elementos militares, hacia los focos de acción
de dichos grupos dentro del país.
Fuente : www.wikipedia.org
Más
información en: http://www.inah.gob.mx